AUTOESTIMA

lunes, 20 de diciembre de 2010

ALIMENTACION Y SISTEMA INMUNOLOGICO



Estrés prolongado, dietas inadecuadas, cambios bruscos de temperatura o el descanso insuficiente provocan que nuestro cuerpo se resienta y desciendan nuestras defensas. Hay signos, como pupas en los labios, cansancio mayor del habitual, heridas que tardan en cicatrizar, dolores musculares sin haber practicado ejercicio o fragilidad del cabello, que delatan que las defensas de nuestro organismo están bajas. Si bien lo ideal sería evitar, en la medida de lo posible, hábitos y situaciones que puedan debilitar nuestro organismo, una alimentación adecuada también puede ayudarnos a superar épocas duras, pues permite reforzar el sistema inmunológico, que nos protege de bacterias, virus y otros organismos patógenos.

Una dieta equilibrada refuerza el sistema inmunológico

Aparentemente la ingesta energética tiene una manifiesta influencia en la actividad inmunológica, tanto por exceso como por defecto de calorías. El aporte excesivo de energía puede afectar a la capacidad del sistema inmunológico de combatir infecciones, por lo que la obesidad está ligada a una mayor incidencia de enfermedades infecciosas. Además, las personas obesas son más propensas a desarrollar enfermedades cardiovasculares que, a su vez, están relacionadas con alteraciones de la función inmunológica. Pero también las personas desnutridas presentan un mayor riesgo de contraer infecciones, al igual que quienes siguen regímenes de adelgazamiento de menos de 1.200 calorías al día u otros de mayor número de calorías pero desequilibrados, ya que esas dietas pueden hacer disminuir la función inmunológica.

La reducción de las grasas en la dieta no sólo deviene fundamental para controlar el peso, sino también para el óptimo funcionamiento del sistema inmunológico. Parece ser que las dietas ricas en grasa reducen la respuesta inmunológica, aumentando así el riesgo de infecciones. Por lo tanto, si se reduce el contenido de grasa en la dieta, la actividad inmunológica aumenta. No obstante, no es sólo una cuestión de cantidad, la procedencia o calidad de las grasas que introducimos en nuestra alimentación cotidiana también es importante. Conviene incluir en nuestra dieta pescado azul, frutos secos, aceite de oliva y girasol o soja o aceite de linaza para asegurar un aporte equilibrado de diferentes grasas esenciales para la salud.

Consumir regularmente productos lácteos fermentados -como yogur o kefir- contribuye, asimismo, a aumentar las defensas inmunológicas. De hecho, hay estudios que demuestran que quienes toman regularmente leches fermentadas presentan, además de una mayor resistencia a los microorganismos que provocan las intoxicaciones alimentarias, un mejor estado del sistema inmunológico.

Finalmente, el mantenimiento en condiciones del sistema inmunológico requiere un consumo constante de todas las vitaminas y minerales necesarios. Para ello, hay que asegurarse de seguir una dieta equilibrada que incluya variedad de alimentos en las cantidades adecuadas.

Nutrientes directamente relacionados con el sistema inmunológico

· Vitamina C: aumenta la producción de interferón (sustancia celular que impide a una amplia gama de virus provocar infecciones), por lo que la inmunidad se puede potenciar. Además, esta vitamina es necesaria para formar colágeno, un componente esencial de las membranas de las células, por lo que la vitamina C contribuye al mantenimiento de las barreras naturales contra las infecciones.
Fuentes alimentarias: Guayaba, kiwi, mango, piña, caqui, cítricos, melón, fresas, bayas, pimientos, tomate, verduras de la familia de la col, frutas y hortalizas en general.

· Vitamina E: diversos estudios han demostrado que aumenta la respuesta inmunológica (se administró 200 mg/día de esta vitamina a personas que no seguían una alimentación sana y con defensas bajas, y su respuesta inmunológica mejoró notablemente).
Fuentes alimentarias: aceite de germen de trigo, aceite de soja, germen de cereales o cereales de grano entero (pan, arroz y pastas alimenticias integrales, etc.), aceites de oliva (principalmente, el virgen extra de primera presión en frío), vegetales de hoja verde y frutos secos.

· Vitamina A: representa un papel esencial en las infecciones y en el mantenimiento de la integridad de la superficie de las mucosas (barreras naturales contra las infecciones).
Fuentes alimentarias de vitamina A: hígado, mantequilla, nata, huevo y lácteos completos.
Fuentes alimentarias de beta-caroteno: cuando el organismo lo requiere, se transforman en vitamina A. Presente en verduras de color verde o de coloración rojo-anaranjado-amarillento y algunas frutas (albaricoques, cerezas, melón y melocotón&).

· Otras vitaminas: se han descrito alteraciones del sistema inmunológico asociadas al déficit de vitaminas del grupo B. La carencia de ácido fólico o vitamina B9 suprime la respuesta de algunos linfocitos, lo que a su vez se acompaña de una disminución de anticuerpos (sustancias que luchan contra los gérmenes y tóxicos). También se sabe que las deficiencias de tiamina o B1, riboflavina o B2, ácido pantoténico o B5, biotina o B8 y cianobalamina o B12, pueden disminuir la producción de anticuerpos.
Fuentes alimentarias: El complejo vitamínico B aparece en la mayoría de alimentos de origen vegetal (verduras, fruta fresca, frutos secos, cereales, legumbres) y en los de origen animal (carne y vísceras, pescado y marisco, huevos y en los productos lácteos). El ácido fólico se encuentra mayoritariamente en la verdura de hoja verde, legumbres verdes, frutas, cereales de desayuno enriquecidos e hígado, y la vitamina B12 abunda en el hígado y el marisco, pero también está presente en alimentos como carne, pescado, huevos y productos lácteos.

· Flavonoides: no se consideran nutrientes, son sustancias propias de plantas (colorantes) de acción antioxidante. Están presentes en numerosos vegetales, algunos de los cuales potencian la acción de la vitamina C.
Fuentes alimentarias: Verduras de la familia de la col, verdura de hoja verde, frutas rojas, moradas y cítricos.

· Hierro: el déficit de hierro es relativamente frecuente y afecta principalmente a jóvenes y embarazadas; disminuye la proliferación (multiplicación y crecimiento) celular y la respuesta inmunológica.
Fuentes alimentarias: hígado, carnes (especialmente la de caballo), pescado, huevo y, en menor proporción, lácteos.

· Cinc: la carencia de cinc es relativamente frecuente en niños, mujeres embarazadas, madres lactantes, ancianos y personas vegetarianas o que realizan dietas bajas en calorías. El consumo habitual de tabaco también se puede considerar factor de riesgo de déficit. Su carencia influye en el sistema inmunológico y afecta fundamentalmente a órganos linfoides (que producen linfocitos) y a la respuesta inmunológica.
Fuentes alimentarias: mariscos, hígado, semillas de calabaza, quesos curados, legumbres y frutos secos, cereales completos, carnes, pescados, huevos y lácteos.

· Selenio: el déficit de selenio afecta a la inmunidad, estando disminuida, entre otros, la actividad bactericida, la respuesta de los anticuerpos frente a ciertos tóxicos y el desarrollo de linfocitos.
Fuentes alimentarias: Carne, pescado, marisco, cereales, huevos, frutas y verduras.

Recomendaciones para potenciar nuestras defensas

· Seguir una dieta variada, basada en alimentos frescos y ricos en vitaminas y minerales.

· Recurrir a los baños de temperatura alterna (fría, caliente) que estimulan la circulación sanguínea y linfática y fortalecen el organismo.

· Emplear, si es necesario, plantas medicinales que ayudan a reforzar la inmunidad (equinácea, tomillo, escaramujo, ajo, hojas de grosello negro, espino amarillo, etc.).

· Dormir el suficiente número de horas para favorecer el correcto funcionamiento de nuestro sistema de defensas.

· Realizar de forma regular actividad física de intensidad moderada (caminar a paso ligero, nadar, bicicleta, etc.).

· Aprender a llevar un ritmo de vida más relajado y a evitar el estrés, uno de los principales enemigos de nuestro sistema inmune.

· Cuando la dieta no es equilibrada, cabe la posibilidad de recurrir a complementos dietéticos, siempre bajo el consejo de un profesional, teniendo en cuenta que al mismo tiempo se deben mejorar progresivamente los hábitos alimentarios.

sábado, 18 de diciembre de 2010

NAVIDAD 2010



EN NAVIDAD Y EN TODA VUESTRA VIDA

OS DESEO ALEGRIA, SALUD Y PAZ

miércoles, 15 de diciembre de 2010

UVAS PASAS


Dentro de las propias calorías de los frutos secos, las uvas pasas vienen a ser algunos de los frutos secos que menor número de calorías poseen, a pesar de que cuentan con una mayor proporción de hidratos de carbono.

Son popularmente conocidas con el nombre de uvas pasas, aunque usualmente tienden a ser más nombradas y conocidas como pasas, las cuales podemos encontrar en muchos supermercados y tiendas de nutrición.

Tal y como su nombre indica, vienen a ser “uvas pasadas”, al haber sido sometidas a procesos de secado y deshidratación, dado que se dejan secar hasta que –finalmente- se queda en un fruto dulce y con un color oscuro muy característico.

Aunque es cierto que se trate de un fruto seco en sí mismo, no se debe olvidar que también podría entrar dentro del apelativo propio de fruta, ya que conserva incluso la mayoría de los beneficios de las uvas.

Propiedades y beneficios de las uvas pasas

Las uvas pasas destacan desde un primer momento por su alto contenido en fibra, necesaria –como sabemos- para mantener y disfrutar de un buen tránsito intestinal, mientras que igualmente nos ayuda a depurar el organismo y a eliminar toxinas que nuestro cuerpo no necesita.

También son una buena fuente de antioxidantes, gracias a su alto contenido en bioflavonoides, y que protegen las células y ayudan a prolongar su juventud por un mayor tiempo.

Destaca igualmente su alto contenido en potasio, un mineral imprescindible para el correcto funcionamiento de nuestro organismo, a la par que es un excelente depurativo al ayudarnos a eliminar líquidos del cuerpo.

Como te exponíamos al comienzo, las uvas pasas destacan por su alto contenido en hidratos de carbono. Esto significa que son una gran fuente de energía, siendo ideal para deportistas y personas que mantienen una alta actividad (como estudiantes, por ejemplo).

Propiedades del Membrillo, una fruta muy digestiva



Es un arbusto originario de Asia, el fruto es amarillo y con un terciopelo marrón por fuera y por dentro su carne es blanca, harinosa y muy ácida de sabor. Se suele comer cocido o asado, también se puede comer crudo.

Posee abundantes taninos (confieren las propiedades para la diarrea), pectinas, proteínas, mucílagos (suavizan) y aceites esenciales.

Tiene un gran efecto para cortar las diarreas al ser muy astringente, también suaviza el aparato digestivo y esta indicado para estimular al hígado, cortar los vómitos y abrir el

Si usamos el fruto crudo aplicado sobre la cara se quitarán las arrugas.

Las hojas del arbusto hervidas quitan la tos y bajan la fiebre.

Las semillas ayudan en los sabañones, hemorroides, quemaduras y grietas de la piel.

martes, 14 de diciembre de 2010

NUX VOMICA


La Nux Vómica es una semilla que en su composición lleva una serie de elementos que van a ayudar y a estimular al sistema nervioso. Se obtiene de la preparación y la erosión de la nuez moscada.

Sus beneficios son muy extensos, desde la esfera digestiva, trastorno digestivo, hasta el sistema muscular, el sistema neurovegetativo y sobretodo, esos pacientes que tienen estrés, irritabilidad y insomnio característico. También sirve para aguantar mejor el alcohol.

La presentación habitual de los remedios homeopáticos, aunque pueden ser en gotas, supositorios, etc., suele ser en gránulos que deben deshacerse debajo de la lengua. Para la irritabilidad y el descanso es necesario tomar 5 gránulos dos veces al día. Se conoce como el remeio del ejecutivo agresivo y que sirve para aquellos ejecutivos o personas que han ido subiendo de categoría y que llevan un estrés de trabajo muy importante. Hay que tomarlo por la mañana y por la tarde.

Para evitar las resacas puede utilizarse de forma puntual. También se utiliza para evitar el sopor después de una comida copiosa o si no se ha dormido bien.

Cuando es un paciente que está sometido a estrés o a un cuadro de ansiedad relacionado con el trabajo, se lo toma de forma sistemática.

En estos días de Navidad es de suma utilidad para prevenir los trastornos ocasionados por los excesos en las comidas y bebidas. Más vale prevenir.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

¿FLUYEN TUS EMOCIONES?





Definimos Inteligencia Emocional como una disciplina que nos ayuda a lidiar de manera inteligente con nuestras emociones.
Una emoción es una sensación que surge en nosotros frente a una situación o pensamiento.
Algunas veces es agradable pero otras no. A menudo funcionamos evitando sentir aquella emoción desagradable, con lo que la REPRIMIMOS.
Otras veces, también desafortunadas, la EXPRESAMOS CON RABIA.
Cuando reprimimos surge el RESENTIMIENTO, cuando la expresamos con rabia surge la CULPA.

La Inteligencia Emocional surge para ayudarnos a que eso no suceda y para ello establece 5 estadios:

• AUTOCONOCIMIENTO
• AUTOREGULACIÓN
• AUTOMOTIVACIÓN
• EMPATIA
• HABILIDADES SOCIALES

En el autoconocimiento, aprendo a conocer mi interior, a saber cómo me siento, cómo reacciono frente a un estímulo.
En la autorregulación, aprendo a gestionar las emociones que siento para fluyan adecuadamente.
En la automotivación, aprendo a motivarme por mí mismo, entiendo el propósito de mi vida y intenciono mis pasos para lograrlo.
Con la empatía, soy capaz de ponerme en el lugar del otro y me es más fácil sentir su dolor y su alegría. Aprendo a suponer menos y a entender más.
Finalmente las habilidades sociales me ayudan a ser más asertivo, a relacionarme de manera más eficaz con las personas.

Pero demos marcha atrás porque para que esta disciplina tenga sentido tengo que entender que TODOS Y CADA UNO DE NOSOTROS SOMOS ALMAS O SERES DE LUZ que habitamos en un cuerpo y así experimentamos nuestro paso por la Tierra.

Como cuerpo poseemos MENTE y EMOCIONES. La mente tiene que ver con los pensamientos, con el razonamiento y las emociones tienen que ver con los sentimientos.

Imaginemos que nuestra alma es el pasajero de un tren (cuerpo) que recorre una vía inagotable o de duración determinada (la vida). Durante el recorrido verá muchas cosas a través de las ventanas de su vagón, interactuará con ellas e inclusive con las personas que compartan vagón (familiares, amigos, profesores…). Ese conocimiento transmitido por las personas que comparten el vagón durante el largo recorrido irán dejando una IMPRONTA en la persona creando así el grupo de CREENCIAS, ASUNCIONES, VALORES con los que crecemos.

El paisaje, lo que sucede en el exterior nos produce sensaciones, pensamientos, sentimientos y todo a la vez se tiñe de las creencias que hemos ido adquiriendo.

En definitiva, el conjunto ALMA-CUERPO-MENTE-EMOCIÓN es un conjunto interdependiente y por ello es tan importante que todas las partes se hallen en ARMONIA Y EQUILIBRIO.

Si la creencia es IRRACIONAL, produce PENSAMIENTO IRRACIONAL y en consecuencia LAS EMOCIONES RESULTANTES SON IRRACIONALES.

Esas emociones irracionales nos PARALIZAN, SE ENQUISTAN y lo más importante AL NO FLUIR NOS PRODUCEN MALESTAR.

Con los cinco estadios propuestos por la INTELIGENCIA EMOCIONAL conseguimos coherencia emocional, dejamos que las emociones transiten y vivimos más felizmente.

LA VITAMINA C


La vitamina C, es un nutriente imprescindible en los primates superiores y tmbién algunas otras especies. La vitamina C es esencial para algunas reacciones metabólicas de plantas y animales y se crea por la mayoría de organismos a excepción de los seres humanos.

La carencia de vitamina C produce una enfermedad llamada escorbuto y por ello se le da el nombre de ácido ascórbico. La vitamina C también se usa como aditivo alimentiario.

El ascorbato, farmacóforo de la vitamina C, es un antioxidante que retrasa el envejecimiento pues protege de la oxidación y actúa en reacciones vitales enzimáticas.

No existe consenso sobre la cantidad recomendable de vitamina C diaria. Debido a su efecto antioxidante, las personas que siguen una dieta rica en ácido ascórbico a partir de fuentes naturales como vegetales y frutas, presentan una menor mortalidad, mejor salud y padecen menos enfermedades crónicas.

Alimentos fuentes de vitamina C

Los alimentos en los que se puede encontrar vitamina C son todas vegetales. Algunas frutas de color rojo o azulado suelen ser ricas en ácido ascórbico.

En la cultura "Occidental" las fuentes de vitamina C más comunes son los cítricos: limón, naranja, pomelo, bergamota. Además de cítricos, otra fuente de vitamina C es el tomate.

Los principales vegetales fuentes de vitamina C a nivel mundial son: kiwi, grosella, loganberry, coles de Bruselas, camu, kakadu o murunga, acerola, escaramujo, espino cerval de mar, amla, azufaifo, col de Kerguelen, agujas de picea, frutos de baobab, ají, chile, grosella negra, morrón, pimiento, pimentón, guayaba, perejil, brécol o broccoli, lichi y goji entre otros.

Tipos de vitamina C

La vitamina C se agrupan en sintéticas y naturales. Las vitaminas C naturales se clasifican en ascorbato de sodio y ácido ascórbico. La vitamina C sintética puede encontrarse con distintas variaciones.

Las vitaminas C sintéticas tienen ventajas como su precio de fabricación ya que el petróleo es su materia prima, como desventaja tiene su efectividad reducida y efectos secundarios que produce el consumir elementos minerales como alternativa a los vegetales.

La vitamina C natural, por contrario, es de una gran efectividad, y de bajo precio ya que se puede encontrar en la mayoría de vegetales y frutas (principalmente los cítricos). Al convertirse en cristales tras su extración, tiene mucho sabor a limón, lo cual puede no ser tolerado por personas que tienen el estomago sensible.