AUTOESTIMA

martes, 8 de marzo de 2011

LAS VERDURAS

Las verduras de hoja verde, por su aporte en hierro, magnesio y vitamina K, son recomendables para casos de anemía, contracturas y para cuidar la salud ósea

En ensalada, como plato principal, combinadas con arroz, pasta o legumbres, de guarnición, en tortilla, salteadas, en 'tempura' como aperitivo, mezcladas con el guiso de carne o de pescado... Cualquier idea es buena si se consigue comer cada día algo de verdura. Eso sí, no todas las propuestas sirven para todos los días: no es lo mismo comerla cruda, cocida 'al dente' o al vapor que frita, rebozada o mezclada con salsas grasas. Las verduras son un tesoro gastronómico muy saludable. Representan un conglomerado de nutrientes: fibra dietética, vitaminas (ácido fólico, provitamina A, vitamina E), minerales y oligoelementos (potasio, magnesio, hierro, calcio...) y aportan una gran variedad de sustancias bioactivas, entre ellas los antioxidantes. La Organización Mundial de la Salud (OMS) da cuenta de que el bajo consumo de frutas y hortalizas tiene una relación directa con más de 2,7 millones de muertes al año en todo el mundo, entre ellas el 30% son cardiopatías isquémicas, el 20% corresponden a cánceres gastrointestinales y el 10% a enfermedades cerebrovasculares. Todas ellas cifras alarmantes si se tiene en cuenta que la ingesta diaria de este grupo de alimentos reduciría de forma considerable la incidencia de estas patologías. Además, algunas verduras destacan incluso, sobre otras por su particular contenido en determinados nutrientes y sustancias bioactivas, por lo que su ingesta es más recomendable durante determinadas situaciones. Las hay más idóneas en caso de padecer anemia o dolencias musculares; especialmente indicadas para mantener la salud de los ojos e incluso, para la mineralización de los huesos.

ACEITE DE MACADAMIA


Aceite de Macadamia

El aceite virgen de Macadamia se obtiene del árbol Interglifolia Macadamia originario de Australia. Su composición, especialmente rica en ácidos oleicos, linoléicos y esteroles (Avenasterol), le confieren propiedades muy suavizantes y calmantes. Es un aceite fino, fluido y ligero, que aporta los elementos nutritivos necesarios para conservar la piel luminosa y sana. Devuelve elasticidad, turgencia y tonicidad a la piel desvitalizada, por lo
que su uso se hace fundamental en el cuidado de la piel fláccida. Esta acción específica se complementa con el aceite de Sésamo. Excelente como vehículo natural de los aceites esenciales.
No es comedogénico. -No tiene acción sobre los comedones

lunes, 7 de marzo de 2011

LOS RADICALES LIBRES SE PASAN AL LADO DE LOS BUENOS


Numerosos estudios científicos cuestionan el dogma clásico que culpa a estos factores del deterioro celular

JAVIER YANES

Muchas abuelas de hoy aún recuerdan cuando el aceite de oliva se consideraba dañino para el colesterol, según la doctrina de la época. Con cada nueva ola de consejos saludables, el marketing convierte una hipótesis científica en un dogma de fe popular. Mientras, la ciencia sigue trabajando y, a veces, tumba el dogma. Ocurrió cuando se empezaron a demostrar los beneficios de la dieta mediterránea con el aceite de oliva como prima donna, refutando su mala fama anterior. Y quizá ahora estemos asistiendo al fin de otro mito: el de los antioxidantes que prometen regalarnos más vida y juventud librándonos de esos feroces supervillanos llamados radicales libres.

Al menos, así sería si dependiera del biólogo suizo Sieg-fried Hekimi. Desde el laboratorio que dirige en la Universidad McGill de Montreal (Canadá), este investigador estudia los mecanismos del envejecimiento en el nematodo Caenorhabditis elegans, un gusanito minúsculo que rivaliza con la mosca de la fruta Drosophila como organismo patrón para investigar el desarrollo animal. Hekimi modificó sus C. elegans para que produjeran una cantidad anormalmente elevada de radicales libres, a los que la teoría clásica culpa del envejecimiento. El investigador esperaba ver cómo esos gusanos envejecían y morían antes que los demás, pero le sorprendió comprobar que el efecto era el opuesto: los nematodos mutantes vivían más. Al añadir vitamina C, el antioxidante más accesible, ese plus de longevidad se esfumaba.

Estos átomos están asociados al envejecimiento, pero no son la causa

La única conclusión posible para Hekimi era una que contradecía la teoría clásica del envejecimiento por radicales libres. Esta hipótesis, lanzada por el biogerontólogo estadounidense Denham Harman en la década de 1950, dicta que el envejecimiento es consecuencia de la progresiva acumulación de radicales libres, átomos o moléculas con un electrón desparejado en su capa externa que los hace químicamente muy agresivos.

Entre ellos destacan las especies reactivas del oxígeno (ROS, en inglés) como peróxidos o iones superóxido. Estos se crean durante el metabolismo del oxígeno en la respiración, un proceso que sirve para generar energía en la llamada pila celular, la mitocondria. Los oxidantes, que también se disparan al bombardear la célula con radiación ultravioleta o ionizante, causan estrés oxidativo y deterioran el ADN y otros componentes celulares.

Para verificar sus sorprendentes resultados, Hekimi montó otro sistema experimental. En este caso sometió a gusanos normales al paraquat, un herbicida tóxico prohibido en la Unión Europea y que produce radicales libres como un niño sopla pompas de jabón. La conclusión fue la misma. Al científico no le quedó otro remedio que aceptar la máxima de Sherlock Holmes: cuando se ha descartado lo imposible, lo que queda, por improbable que sea, debe ser la verdad. Y en los gusanos de Hekimi, la verdad era que los radicales libres alargan la vida. Los experimentos se publicaron el pasado diciembre en la revista PLoS Biology. Entonces, el científico bromeaba con los efectos del paraquat: "No intenten esto en casa".

"Es razonable decir que la teoría clásica está refutada", zanja un experto

Síntomas, no causas

La pregunta es inmediata: ¿qué ocurre con lo que sostenía la teoría? ¿Se ha hecho algo mal? La respuesta corta a esta segunda pregunta es no. Muchos científicos, entre ellos expertos españoles como el fisiólogo de la Universidad de Valencia José Viña, han estudiado la relación entre oxidantes y envejecimiento. En su laboratorio comprobaron que la administración de antioxidantes como la vitamina C y E disminuye el daño molecular asociado al envejecimiento. Lo mismo ocurría al estimular los antioxidantes propios de la célula con compuestos como los flavonoides del extracto de raíz del árbol Ginkgo biloba.

Pero una pista sobre el quid la ofrece el trabajo de otro español, el fisiólogo de la Universidad Complutense de Madrid Gustavo Barja. Según explicaba este especialista a la Gaceta de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología, más antioxidantes no significa vivir más. "La relación está del lado de la producción, no del lado de la eliminación de radicales libres", aclaraba Barja. Y si el envejecimiento está asociado a la producción de radicales libres, pero la eliminación de estos no impide aquel, es porque no son "causas del envejecimiento, sino síntomas", como apunta Manuel Serrano, jefe del Grupo de Supresión Tumoral del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO).

Hoy se sabe que los oxidantes tienen funciones cruciales en la célula

Serrano investiga las delgadas fronteras que separan unos destinos celulares de otros, la senescencia, la muerte programada o el crecimiento descontrolado que detona el cáncer. En estos territorios habita una variada fauna molecular que dirige el tráfico o participa en él. Y entre estos actores están los famosos oxidantes. "Nadie duda de que la oxidación puede producir daño y envejecimiento", asevera Serrano. "Pero en cambio nadie ha demostrado que el aumento de las defensas antioxidantes prolongue la vida", añade. "En cierto modo, la teoría clásica funciona en un sentido, pero no en el otro, por lo que lleva tiempo desacreditada", resume.

Hekimi es, valga el chiste, más radical en su juicio: "Mi opinión se resume en el título de una revisión que hemos escrito recientemente: Cuando una teoría del envejecimiento envejece mal". Reuniendo resultados de otros investigadores, infiere una sola idea: "Es razonable considerar la teoría de los radicales libres como refutada". "El envejecimiento se relaciona con la acumulación de ROS", concede, pero insiste en demoler el esquema de causa y efecto: "Los daños de la edad generan un aumento de ROS, que actúan como señales para disparar la protección y reparación. El envejecimiento es irreversible, lo que indica que estos procesos, que controlan el daño en organismos jóvenes, se ven incapaces de evitar la acumulación por la edad". En otras palabras, los radicales libres actúan como llamadas al 112. Tras un desastre, las urgencias quedan desbordadas, pero las llamadas no causan la catástrofe.

La enzima de la longevidad

"Son como el fuego; útil, pero peligroso", resume un investigador

Un aspecto clave, según Serrano, es que la investigación en las últimas décadas ha permitido observar la textura fina del envejecimiento celular con una resolución infinitamente mayor que en tiempos de Harman. En este terreno destaca el trabajo de María Blasco, directora del Programa de Oncología Molecular del CNIO. Su trabajo sobre los telómeros extremos de los cromosomas y la telomerasa la enzima que los mantiene jóvenes ha revelado claves indispensables. Y en este dúo, ¿dónde encajan los radicales libres? Según Blasco, "hay numerosos trabajos que muestran posibles conexiones [entre telómeros y radicales libres], pero creo que falta aún determinar si hay interacción genética entre ambos". En resumen: queda pendiente.

Mientras, los científicos siguen tratando de saber para qué sirven los radicales libres, si no están ahí sólo para molestarnos. Esta semana, un estudio del Instituto Karolinska sueco publicado en The Journal of Physiology ha revelado que los radicales libres aceleran el corazón en situaciones de estrés cuando hace falta más oxígeno en los tejidos, un mecanismo ventajoso que se bloquea con antioxidantes.

El director de este trabajo, Håkan Westerblad, dice que "en condiciones normales, los radicales libres actúan como señales importantes, pero niveles muy altos o aumentos duraderos pueden ser dañinos". "Como todo, es cuestión de moderación", concluye. El jefe del Grupo de Genómica del Envejecimiento de la Universidad de Liverpool, el portugués João Pedro de Ma-galhães, lo resume metafóricamente: "Son como el fuego; peligroso, pero aprendimos a utilizarlo".

miércoles, 2 de marzo de 2011

FERTILIDAD MASCULINA Y NUTRICION


Numerosas investigaciones se centran en el campo que estudia el papel de la nutrición en relación con la fertilidad. Esta asociación está bien establecida en los animales. Sin embargo, el impacto sobre la fertilidad en humanos se ha analizado poco. Son diversos los estudios que sugieren que el déficit de ciertos nutrientes afecta a la capacidad reproductiva masculina. Por tanto, cuando una pareja se plantea tener descendencia, no solo hay que revisar la alimentación de la mujer, sino también la del varón. En los hombres, la mayoría de los casos de infertilidad se deben a un bajo contenido de espermatozoides en el semen (oligospermia) o a la baja movilidad de los mismos. En ambas situaciones, se reducen de forma drástica las posibilidades de que los espermatozoides lleguen al óvulo y lo fecunden. Pese a los numerosos casos de infertilidad, los especialistas aseguran que muchas de las causas de dificultades para la fecundación responden a cambios en los hábitos alimentarios y de estilo de vida. El cuidado de la dieta es fundamental.

  • Autor: Por MAITE ZUDAIRE

Nutrición para la fertilidad

Los hombres son la parte estéril de la pareja en el 30% de los casos y, por ello, cada vez son más las investigaciones centradas en este asunto. Diversos estudios sugieren que el déficit de ciertos nutrientes, como el ácido fólico, el cinc y los antioxidantes, afecta, aunque de distinta manera, a la capacidad reproductiva masculina. Ante tal evidencia, a cualquier varón que se plantee con su pareja el embarazo, o que esté preocupado porque piense que puede ser estéril, le resultará útil conocer que algunos nutrientes son esenciales para la formación de los espermatozoides sanos.

Nutrientes como el ácido fólico, el cinc y antioxidantes (vitamina A, E y selenio) participan en la función reproductora

  • Acido fólico. Su deficiencia afecta al número y la movilidad de los espermatozoides. En una investigación realizada por la University Medical Centre Nijmegen, en Holanda, publicada en la revista 'Fertility and Sterility' en el año 2002, los investigadores comprobaron cómo después de un tratamiento conjunto de ácido fólico y cinc se incrementó notablemente el número de espermatozoides en el semen. Otros estudios sugieren que el déficit de ácido fólico causa alteraciones en el ADN del espermatozoide y puede ser motivo de defectos congénitos en el futuro bebé. El ácido fólico es muy abundante en verduras de hoja verde, legumbres, cereales integrales y otros que estén enriquecidos con esta vitamina.
  • Cinc. Es un mineral esencial para la función del sistema reproductor masculino, al estar implicado en el crecimiento y desarrollo de los órganos sexuales. La cantidad y la movilidad del esperma están relacionadas de manera directa con los niveles de cinc en el organismo. Las cifras de testosterona -hormona sexual masculina- también dependen de la concentración de cinc. Los mariscos, las carnes magras, los pescados y los huevos son los alimentos más concentrados con este elemento, que también está en cantidades modestas en legumbres y frutos secos.

Dieta rica en antioxidantes

Los órganos reproductivos masculinos (testículos) son muy susceptibles a la acción nociva de los radicales libres, causantes del envejecimiento celular y de trastornos en la capacidad reproductora. Diversas sustancias tóxicas que se concentran en ambientes a los cuales está expuesto el hombre, como pesticidas, insecticidas y metales pesados (plomo, mercurio, níquel, cadmio), también provocan daño oxidativo en el aparato reproductor masculino y alteran el funcionamiento normal.

Los antioxidantes neutralizan la acción dañina de los radicales libres sobre la calidad del semen y la motilidad de los espermatozoides

Una dieta equilibrada con alto contenido de antioxidantes ayuda a revertir algunos de los daños oxidativos provocados por las toxinas ambientales o por los radicales libres generados por el proceso de respiración natural, sobre la función de las gónadas y sobre la calidad del semen.

  • Vitamina C. Por su carácter antioxidante, favorece la desintoxicación de algunos metales pesados como el plomo y el cadmio, lo que influye de manera positiva en la calidad y cantidad del semen y en la función de los órganos sexuales. Como antioxidante, junto con las vitaminas A y E, y minerales como el selenio, protege al ADN del daño oxidativo.
  • Vitamina E. Por su capacidad antioxidante, contrarresta la acción nociva de los radicales libres en la movilidad de los espermatozoides y en la calidad del semen. El germen de trigo es la fuente natural más concentrada en vitamina E. Se puede añadir a ensaladas, zumos, etc. para reforzar la dieta con este nutriente. El aceite de oliva virgen extra y los frutos secos también son un buen recurso dietético en este antioxidante.
  • Vitamina A. Protege a las células del aparato reproductor masculino del proceso de envejecimiento prematuro causado por los radicales libres. Favorece la fertilidad, ya que participa en la formación de esteroides, base de las hormonas sexuales. Esta vitamina abunda en las grasas lácteas (nata, mantequilla) y en la leche entera. También está presente en forma de beta-caroteno (precursor de la vitamina A en el organismo) en la zanahoria, la calabaza, el albaricoque y en la mayoría de las hortalizas de color anaranjado-rojizo, así como en las verduras de hoja verde.

Las frutas y hortalizas son los alimentos más concentrados en antioxidantes. Por ello, incluir a diario tres raciones de fruta y dos de verduras mejora la salud reproductiva y favorece la fertilidad. Así lo informaron en una reunión de la Sociedad Americana de Medicina Reproductiva, donde mostraron los resultados de una investigación. Se constató que el 83% de los hombres infértiles tenían un bajo consumo de frutas y verduras, que se define como menos de cinco porciones al día, en comparación con el 40% de los hombres fértiles. También se detectó una menor motilidad espermática en los hombres que comían menos frutas y verduras.

¿Suplementos de selenio antioxidante?

Los espermatozoides contienen altas concentraciones de selenio, de ahí que haya sido un oligoelemento asociado con la función reproductiva masculina. Se le adjudican diversas funciones, como la participación en la secreción de testosterona y la mejora de la movilidad y cantidad de esperma. Además, el selenio tiene capacidad antioxidante -forma parte de la glutatión peroxidasa, potente enzima antioxidante endógena- y esta función se revela interesante como medio para contrarrestar y reparar los daños oxidativos de toxinas y radicales libres sobre la calidad del semen.

La deficiencia de selenio se asocia a una menor capacidad reproductora

La deficiencia de selenio se asocia a bajo rendimiento en la reproducción en ratas, ratones, pollos, cerdos, ovejas y ganado vacuno, mientras que con la complementación de la dieta con selenio se confirma una mejora en la reproducción animal. Ante estos conocimientos y la posible extrapolación a seres humanos, se comercializan suplementos de selenio (en muchos casos combinados con vitamina E, también antioxidante) para mejorar la fertilidad masculina. Pero como sucede con la mayoría de los oligoelementos, la ingesta excesiva puede tener efectos adversos para la salud. Varios informes de la literatura científica sugieren que el exceso de ingesta de selenio puede degradar la calidad del semen en hombres sanos, justo lo contrario a lo que se pretende.

La ingesta dietética de referencia establecida por la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos (según informes del "Grupo Especial para el estudio de antioxidantes y compuestos relacionados en la dieta") ha propuesto un límite máximo de seguridad de 400 miligramos al día para prevenir los signos de toxicidad de selenio. No obstante, según el informe más reciente realizado por el Centro de Investigación en Nutrición Humana de la Universidad de California, se demuestra que la suplementación a largo plazo en niveles cercanos o ligeramente superiores a los límites máximos de seguridad no afecta a la calidad del semen en hombres sanos. Los resultados sugieren que los mecanismos que controlan los niveles de selenio en los testículos también sirven para prevenir el exceso de acumulación del oligoelemento en el esperma. Por lo tanto, el consumo de suplementos de selenio -siempre bajo consejo facultativo- es seguro en tanto que no afecta de manera negativa a la fertilidad masculina, ni a la motilidad de los espermatozoides, ni al volumen de semen.

HÁBITOS INSANOS

Las causas que afectan a la calidad (morfología y movilidad de los espermatozoides) y a la cantidad de esperma ajenas a la nutrición y que conviene descartar ante un problema de posible esterilidad son diversas. En la historia médica del paciente, el especialista analizará todas las posibles causas que puedan interferir en la reproducción. Desde antecedentes de enfermedades que podrían afectar a los testículos (paperas, enfermedades de transmisión sexual, infecciones como el varicocele), hasta la exposición a la contaminación por metales pesados o a la radiación, o el uso prolongado de fármacos como los corticoesteroides, además del tabaco y el consumo exagerado de alcohol.

Reducir hábitos tóxicos como fumar o beber en exceso mejora la calidad y cantidad de esperma

Las personas que fuman están expuestas al cadmio que contiene el tabaco, metal pesado que interfiere con la absorción y la utilización del cinc en el organismo, por lo que es más probable la deficiencia del mineral en ellas. Tal y como se ha descrito, la concentración de cinc en los testículos puede ser causa de infertilidad masculina, ya que es un mineral esencial para la formación del esperma, así como para la movilidad de los espermatozoides. A menudo, una reducción de la ingesta de alcohol, tabaco y otras drogas, así como la prevención frente a contaminantes ambientales, es suficiente para aumentar la producción de esperma.

lunes, 28 de febrero de 2011

LA VOLUNTAD



A veces pensamos que la voluntad lo puede todo. Y en parte es verdad. Pero la voluntad es una "fuerza". Si esa fuerza no tiene buena dirección (=ideas claras), sólo es un desgaste inútil de energía. A la inversa, ideas claras sin voluntad firme y decidida es como un espantapájaros abandonado en el campo de la vida. Voluntad e Inteligencia, juntas!, son la llave del éxito. Ideas claras, emotividad sana, voluntad firme, poderosa, han de caminar unidas.

AUTOESTIMA







Puede definirse la autoestima como el sentimiento de aceptación y aprecio hacia uno mismo, que va unido al sentimiento de competencia y valía personal. El concepto que tenemos de nosotros mismos no es algo heredado, sino aprendido de nuestro alrededor, mediante la valoración que hacemos de nuestro comportamiento y de la asimilación e interiorización de la opinión de los demás respecto a nosotros. La importancia de la autoestima radica en que nos impulsa a actuar, a seguir adelante y nos motiva para perseguir nuestros objetivos.

Las personas con alta autoestima se caracterizan por lo siguiente:

  • Superan sus problemas o dificultades personales.
  • Afianzan su personalidad.
  • Favorecen su creatividad.
  • Son más independientes.
  • Tienen más facilidad a la hora de tener relaciones interpersonales.

Cuando tienes una autoestima alta, te sientes bien contigo mismo; sientes que estás al mando de tu vida y eres flexible e ingenioso; disfrutas con los desafíos que la vida te presenta; siempre estás preparado para abordar la vida de frente; te sientes poderoso y creativo y sabes como " hacer que sucedan cosas " en tu vida.

Por el contrario, las personas con una baja autoestima:

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Falta de credibilidad en sí mismo, inseguridad.

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Atribuir a causas internas las dificultades, incrementando las justificaciones personales.

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Desciende el rendimiento.

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No se alcanzan las metas propuestas.

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Falta de habilidades sociales adecuadas para resolver situaciones conflictivas (personas sumisas o muy agresivas).

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No se realizan críticas constructivas y positivas.

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Sentimiento de culpabilidad.

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Incremento de los temores y del rechazo social, y, por lo tanto, inhibición para participar activamente en las situaciones.

¿CÓMO MEJORAR LA AUTOESTIMA?

Es necesario conocer cómo funcionamos, es decir, cuáles son nuestras fortalezas y aspectos positivos y cuáles son nuestras limitaciones. A partir de esta valoración, decidiremos qué aspectos deseamos mejorar y cuáles reforzaremos. El plan de acción para cambiar determinadas características debe ser realista y alcanzable en el tiempo (por ejemplo, la edad que tenemos es inamovible, la altura es otro factor poco variable a determinadas edades, etc.). Es decir, tenemos características que tendremos que aceptar y con las que convivir, intentando sacar partido y ver su aspecto positivo.

Veamos quince claves para mejorar la autoestima:

1.

No idealizar a los demás.

2.

Evaluar las cualidades y defectos.

3.

Cambiar lo que no guste.

4.

Controlar los pensamientos.

5.

No buscar la aprobación de los demás.

6.

Tomar las riendas de la propia vida.

7.

Afrontar los problemas sin demora.

8.

Aprender de los errores.

9.

Practicar nuevos comportamientos.

10.

No exigirse demasiado.

11.

Darse permisos.

12.

Aceptar el propio cuerpo.

13.

Cuidar la salud.

14.

Disfrutar del presente.

15.

Ser independientes.

AUTOCONCEPTO (Una parte importante de la autoestima)

¿Qué es el autoconcepto?. Es el concepto que tenemos de nosotros mismos. ¿De qué depende?. En nuestro autoconcepto intervienen varios componentes que están interrelacionados entre sí: la variación de uno, afecta a los otros (por ejemplo, si pienso que soy torpe, me siento mal, por tanto hago actividades negativas y no soluciono el problema).

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Nivel cognitivo - intelectual: constituye las ideas, opiniones, creencias, percepciones y el procesamiento de la información exterior. Basamos nuestro autoconcepto en experiencias pasadas, creencias y convencimiento sobre nuestra persona.

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Nivel emocional afectivo: es un juicio de valor sobre nuestras cualidades personales. Implica un sentimiento de lo agradable o desagradable que vemos en nosotros.

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Nivel conductual: es la decisión de actuar, de llevar a la práctica un comportamiento consecuente.

Los factores que determinan el autoconcepto son los siguientes:

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La actitud o motivación: es la tendencia a reaccionar frente a una situación tras evaluarla positiva o negativa. Es la causa que impulsa a actuar, por tanto, será importante plantearse los porqués de nuestras acciones, para no dejarnos llevar simplemente por la inercia o la ansiedad.

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El esquema corporal: supone la idea que tenemos de nuestro cuerpo a partir de las sensaciones y estímulos. Esta imagen está muy relacionada e influenciada por las relaciones sociales, las modas, complejos o sentimientos hacia nosotros mismos.

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Las aptitudes: son las capacidades que posee una persona para realizar algo adecuadamente (inteligencia, razonamiento, habilidades, etc.).

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Valoración externa: es la consideración o apreciación que hacen las demás personas sobre nosotros. Son los refuerzos sociales, halagos, contacto físico, expresiones gestuales, reconocimiento social, etc.

AUTOESTIMA PRECISA

Ya sabemos que la autoestima es uno de los factores más relevantes para el bienestar personal y una clave para relacionarnos con el entorno de una forma satisfactoria.

Si nuestra tendencia es a sobrevalorar las dificultades o defectos sin valorar las propias capacidades o posibilidades, la suma global (la percepción de uno mismo) hace que nos sintamos insatisfechos. Si esta forma de pensar está generalizada, nuestras actuaciones van a estar sesgadas o actuaremos con temor y hay más posibilidades que los fallos se repitan en el futuro.

También podemos tener un pensamiento distorsionado en el sentido contrario, si lo que tenemos es un sentimiento exagerado de autoestima, nos puede crear problemas, lo cual ocasionará que no podamos resolver los problemas de forma adecuada.

Aceptación de límites y capacidades

En esta sociedad se nos pide que seamos perfectos, ¡Los mejores!; esto choca frontalmente con nuestra vivencia. Lo adecuado es en sentir una parte de nosotros como maravillosa, aquella que se refiere a nuestras capacidades. Somos buenos para unas cosas, tenemos cualidades que ponemos o no en práctica, hemos conseguido cosas, etc.

La otra parte de nosotros alberga los límites. Si a veces somos odiosos, nos enfadamos, somos débiles o miedosos, no sabemos qué hacer, e incluso nos equivocamos. La parte de los límites es la que intentamos esconder, la que nos avergüenza de nosotros mismos. Ponemos tanta atención en nuestros defectos que no hacemos sino hacerlos más presentes y empeorar las cosas, por no aceptarlos, cambiar o salir de ellos. Toda esta energía puesta en los límites nos impide desarrollar las capacidades y superarnos.

Necesitamos aceptarnos como un todo, con límites y capacidades. Querernos sin condiciones. Sólo así sentiremos el aumento de la autoestima. Necesitamos estimar lo mejor de nosotros y lo menos bueno.