Hay dos tipos de acción de perdonar: Cuando nosotros pedimos perdón por nuestras ofensas y cuando tenemos que perdonar a alguien.
En ambos casos surge la Gracia de la humildad - que si bien es una Gracia de Dios, también podemos nosotros hacer algo para abrirnos para recibirla.
Desde el punto vista de la lógica, es importante ponernos en los zapatos de la otra persona - o de nosotros mismos - y ver porqué razón surgió la ofensa. ¿Puede ser un malentendido? ¿Puede ser algo que se hizo sin intención de ofender, pero que por alguna razón no salió muy bien? ¿Puede que estemos respondiendo a una opinión subjetiva y desconozcamos bien los hechos y las motivaciones?
En este proceso de lógica, de conocer los hechos, surge también otra herramienta del proceso: La reconciliación. Conciliar lo que pasó, explicar qué fue lo que ocurrió - que fue lo que tú viste y que yo no vi. Comunicar y entender las dos posiciones. A veces la única reconciliación que es posible, y que puede ser muy buena, es acordar que no estamos de acuerdo.
Creo que cuando alguien da el paso a esa reconciliación, es una seña hermosa del proceso de perdón. Es importante reconocer la voz de Jesús en nuestro corazón quien siempre nos dirá qué hacer, cómo explicar al otro nuestra ofensa.
Pero para poder lograr este proceso que nos involucra totalmente, la oración, la meditación, nos suaviza al mismo tiempo que nos hace firmes; nos presenta las sombras bajo el espectro de la luz. En el proceso del perdón no hay lugar para insultos, para hablar fuerte, para gritarle al otro, para humillarlo, despreciarlo o ridiculizarlo.
Cuando somos ofendidos la ofensa nos pega más en las emociones - por lo que el poder de la meditación nos ayuda a estabilizar esas emociones quitando el telescopio o el microscopio de nuestra percepción. Al ver claramente, podemos ser compasivos, amables y muy importante, ayudarnos a crecer.
El proceso de reconciliación y de perdón nos purifica y nos guía por el camino al que somos llamados. Este proceso en si es un arte - requiere destreza, práctica, sutilidad y plena conciencia de que si somos perdonados-amados, nosotros también podemos aprender - transformar el perdón en un arte.
Un estudio reciente que analizó a 201 adolescentes de entre 13 y 17 años, demostró que los que emplearon más tiempo en conductas sedentarias tuvieron cifras más altas de presión arterial, triglicéridos y glucosa y presentaron mayor riesgo cardiovascular global, del mismo modo que los adolescentes que tenían mayor nivel de adiposidad general y abdominal. Además, se demostró que los adolescentes con sobrepeso que también son sedentarios, presentan un riesgo cardiovascular todavía mayor. Las conclusiones del estudio realizado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en colaboración con la Universidades Autónoma y Complutense de Madrid, muestran que independientemente de la actividad física realizada, el tiempo dedicado a conductas sedentarias a lo largo del día tiene un efecto negativo sobre el riesgo cardiovascular. La investigación valoró mediante una técnica objetiva (acelerometría) el nivel de sedentarismo de los adolescentes, en lugar de su nivel de actividad física, para relacionarlo con el nivel de adiposidad y los factores de riesgo cardiovascular.
En este sentido, las adolescentes del estudio tenían niveles mayores de adiposidad general, mientras que los varones presentaban mayor nivel de obesidad abdominal. En el caso de los factores de riesgo cardiovascular, los varones mostraron mayor presión arterial y concentración de glucosa que las chicas, mientras que éstas mostraron cifras más altas de colesterol "malo" (LDL). "Resulta imprescindible realizar recomendaciones con el fin de reducir el tiempo que niños y adolescentes permanecen inactivos", comentó uno de los responsables del estudio, el doctor Óscar Veiga. De hecho, sólo el 28 por ciento de los chicos y el 16 por ciento de las chicas españolas entre 12 y 17 años realizan la cantidad de actividad física recomendada para su edad, es decir, 60 minutos de ejercicio al día al menos cinco días a la semana. En cambio, este grupo poblacional invierte mucho tiempo en conductas de ocio sedentario. Concretamente, y según datos en población española del 'Health Behaviour School Children Study', en torno al 44 por ciento de los adolescentes ve la televisión más de tres horas al día y un 32,8 por ciento dedica entre una y dos horas al día a jugar con el ordenador.
Desde una perspectiva psicológica, Jung veía en la imagen de Jesús una de las más elevadas manifestaciones del Arquetipo del Self (Sí-Mismo); veía en él un representante de la integración de los opuestos... en suma, de lo divino y humano. Y respecto del Arquetipo de la Sombra (en sus dos dimensiones: personal y colectiva), es opuesta a la "claridad de la consciencia"; la Sombra crece cuando crece la unilateralidad de la consciencia siempre que el sujeto se identifica con aspectos parciales de la personalidad. Es así que el Sí-Mismo es la meta del trabajo psico-espiritual de la integración de los opuestos Masculino-Femenino (Ánimus-Ánima) y todo lo que alberga la Sombra: aspectos negativos y también positivos dejados de lado, latentes, que esperan ser incorporados en el Self para alcanzar integración y equilibrio del psiquismo.
El proceso de integración de la Sombra bien puede verse representado en un antiguo relato cristiano, en el que Jesús, representante del Self, devuelve la vista al ciego de Betsaida:
«Cuando llegaron a Betsaida, le trajeron a un ciego y le rogaban que lo tocara. El tomó al ciego de la mano y lo condujo a las afueras del pueblo. Después de ponerle saliva en los ojos e imponerle las manos, Jesús le preguntó: "¿Ves algo?". El ciego, que comenzaba a ver, le respondió: "Veo hombres, como si fueran árboles que caminan". Jesús le puso nuevamente las manos sobre los ojos, y el hombre recuperó la vista. Así quedó curado y veía todo con claridad» [Marcos 8,22-26].
Los textos antiguos están llenos de alusiones metafóricas a la transformación interior. En este breve relato sapiencial -desde el punto de vista de la psicología transpersonal- encontramos representado el proceso de integración de la propia sombra. El ciego de Betsaida simboliza al hombre que se identificó con aspectos parciales y fue incapaz de ver su propia "Totalidad", y por tanto se volvió ciego, y su psiquismo pasó a moverse -al igual que sus pasos- en el terreno de la Sombra. En la clínica contemporánea se advierte la gran sed que tienen los hombres y las mujeres de volver a ver la Totalidad de Sí-Mismo, de salir del terreno sombrío de la fragmentación y de la parcialidad en todas sus formas, para re-conectarse con la profundidad de aquella corriente interior en la que se integra nuestra dimensión carnal (espacio-temporal) con nuestra dimensión espiritual (luz interior, lo divino en nosotros, la trascendencia, el "Sentido del Ser").
Haciendo una hermenéutica psico-espiritual, este relato nos marca algunos puntos fundamentales a tener en cuenta en el proceso de integración:
• Al traerle al ciego, "le rogaban que lo tocara": esto quiere decir que para alcanzar la integración de la Sombra y ampliar la consciencia es necesario que el sujeto en su trabajo interior tome contacto con su Sí-Mismo (representado en Jesús). El Self aparece, por ejemplo, en sueños representado en figuras manálicas (circulares); los budistas meditan frente a mandalas (círculos sagrados) pintados por ellos mismos y utilizados para centrar atención interior hacia la Totalidad-Unidad...
• Lo tomó de la mano y "lo condujo fuera del pueblo": es necesario dejarnos conducir por nuestro Self, por nuestro Maestro Interior, y dejar a un lado las preocupaciones cotidianas (el pueblo) y dedicar ciertos momentos para tomar contacto con nuestro propio Centro, ya en la psicoterapia, ya en la meditación u otras prácticas de integración...
• Jesús pone su "saliva" en los ojos del ciego y le impone sus "manos" dos veces: esto quiere decir que la fuerza de la sanación-integración (imposición de manos) viene del interior (saliva) del propio sujeto, de su Sí-Mismo (Jesús). Como los místicos de todos los tiempos lo advirtieron: la llave, el tesoro, la fuente de la salud y la integración no está fuera, sino dentro...
• Ahora bien, ¿por qué el ciego no ve inmediatamente? ¿Por qué Jesús tuvo que repetir la operación milagrosa? Aquí hay un punto muy importante: la sanación y la integración es siempre un "proceso". Es necesario repetir siempre aquello que nos hace bien, es menester perseverar en lo que nos sana, no abandonar aquello que nos integra. En el proceso de sanación e integración, cada uno va descubriendo cuáles son las cosas que nos hacen bien, que nos ayudan a progresar, a sanar, a integrar (y las que nos otorgan efecto contrario). La presunción es un enemigo mortal. Es necesario perseverar en la práctica de aquello que nos sana e integra.
Un camino hacia la integración de la Sombra personal es la psicoterapia. Otro camino es el arte. Otro, perfectamente complementario con los anteriores, es la espiritualidad en cualesquiera de sus formas. La meta siempre es alcanzar la capacidad de volver a ver, de recuperar el Sentido del Ser, de acercarnos al Sí-Mismo (Totalidad) que mora en el misterio de nuestro interior.
En fin, lo que vale para la integración personal, también vale -con las debidas salvedades- para la integración de la humanidad toda. La Sombra y la ceguera no son exclusivas del individuo sino también de pueblos y naciones enteras. Pero antes de empezar el proceso es necesario tomar conciencia de que se está "ciego" y sobre todo de "querer ver". Pero, ¿queremos ver?
Marcelo Aguirre
Miembro del Foro Psicología y espiritualidad del que somos partícipes.
Cada año, 60.000 personas se suicidan en Europa. Y en el 90% de los casos hay un trasfondo de trastorno mental.
Son datos del Informe sobre Salud Mental del Parlamento Europeo, publicado en enero de 2009, que añade que una de cada cuatro personas en el mundo sufrirá un trastorno mental por lo menos una vez a lo largo de su vida.
El número de personas en todo el mundo afectada por algún tipo de trastorno mental asciende a los 450 millones, de las que solamente la mitad recibe un tratamiento adecuado, según datos de la World Federation for Mental Health (Federación Mundial de Salud Mental).
La esperanza de vida del hombre ha aumentado de manera considerable en el último siglo, pero también lo hace el número de muertes como consecuencia de algún trastorno mental.
"Los cambios radicales de la sociedad en materia de tecnología, los cambios experimentados por los pilares y entramados familiares y sociales, y la comercialización de la existencia, (son) factores que podrían explicar la actual epidemia de depresiones y de otros trastornos psiquiátricos"
De entre todos los trastornos, diez de los más sorprendentes son:
Neurastenia. La neurastenia se caracteriza por un agotamiento agudo después de realizar una actividad que requiere un esfuerzo mínimo. Puede causar insomnio, irritabilidad y dolor de cabeza.
Enfermedad de Pick. La enfermedad de Pick es una forma de demencia similar al Alzheimer que sólo afecta a ciertas áreas del cerebro. La persona afectada tiene unas sustancias anormales -llamadas cuerpos de Pick- dentro de las neuronas lo que provoca dificultad en el habla y deterioro de la capacidad intelectual.
Tricotilomanía. Consiste en un deseo irrefrenable de arrancarse el pelo de cualquier parte del cuerpo. En ocasiones desemboca en la tricofagia, un hábito que consiste en la ingesta del cabello que se arranca.
Síndrome de Rett. Este trastorno suele darse en mujeres de forma que sufren un retraso en el lenguaje y la coordinación motriz. La pérdida de capacidades es progresiva y la persona puede alcanzar la dependencia total.
Síndrome de Asperger. Las personas que padecen este trastorno no reconocen los estados emocionales ajenos. Carecen de empatía por lo que en ocasiones les es imposible incluso reconocer el significado de una sonrisa.
Enuresis no orgánica. La persona afectada por enuresis padece una incontinencia de orina que es anormal para su edad y no es la consecuencia de otro tipo de patologías.
Mutismo selectivo. El mutismo selectivo es una forma extrema de timidez. Quienes la padecen actúan con normalidad en otras situaciones de su vida cotidiana pero se bloquean y son incapaces de hablar, por ejemplo, delante de un grupo de personas.
Cleptomanía. La persona que sufre cleptomanía se siente continuamente a robar todo tipo de objetos. A diferencia del ladrón, el cleptómano roba para satisfacer un desorden mental.
Sonambulismo. El sonambulismo es un trastorno del sueño que provoca que la persona afectada realice acciones mientras duerme: levantarse de la cama, caminar, orinar...
El incremento del sobrepeso en la población española aumenta los índices de disfunción sexual, según datos del Instituto de Medicina Sexual, que se presentaron recientemente con motivo de la Semana Europea de la Salud Sexual.
El Dr. Mariano Rosselló, director del Instituto, afirmó que hay “estudios que demuestran que las personas con sobrepeso tienen el doble de riesgo de presentar disfunción eréctil y las obesas son 25 veces más propensas a sufrir problemas sexuales que aquellas que tienen un peso normal”. Unos 6 millones de españoles mayores de 18 años (17%) tienen problemas de obesidad, casi un 2% más que en 2008 (15,6%), y un 36,6% sobrepeso, un 1% más que el año anterior (37,8%), según la última Encuesta Europea de Salud 2009.
El sobrepeso afecta a la autoestima y al deseo sexual, pero lo hace de manera diferente en hombres y mujeres. “Los hombres con sobrepeso son más propensos a sufrir de impotencia sexual y las mujeres de falta de deseo, de inhibición de la libido”, explicó el Dr. Rosselló. Según explicó, se estima que “el 68% de las obesas tenían insatisfacción sexual, mientras que sólo el 46,3% de las mujeres de peso normal presentan insatisfacción”.
“Existen múltiples evidencias de que los pacientes que sufren problemas de peso desarrollan dificultades considerables que afectan no sólo a la comunicación con sus parejas, en lo relativo a sentimientos y necesidades, sino también a una mayor o menor satisfacción posterior a las relaciones sexuales”, señaló el Dr. Rosselló.
Además de los factores psicológicos, existen causas fisiológicas que relacionan sobrepeso y disfunción sexual. El citado especialista se refirió a un estudio del Departamento de Bioquímica y Urología de la Universidad de Boston que demostró que “la deficiencia de andrógenos y la disfunción endotelial podría ser el vínculo entre obesidad y disfunción eréctil”.
Una de las primeras medidas que recomiendan desde el Instituto para disfrutar de la vida sexual es la reducción del peso. Una investigación de la Universidad de Duke (Estados Unidos) mostró que 68% de las mujeres con sobrepeso no se sentía sexualmente atractiva. Un año después de emprender una dieta, sólo 26% seguía pensando así. “Los pacientes obesos nos aseguran que con perder un poco de peso se sienten 10 a 20 años más jóvenes en lo que a vida sexual se refiere”, destacó el Dr. Rosselló.
La felicidad está siendo cada vez más reconocida como un componente importante de la salud del individuo y, de hecho, la Organización Mundial de la Salud (OMS) está teniendo en cuenta de manera creciente dicho factor en sus evaluaciones sobre la salud. La felicidad está determinada por un conjunto complejo de factores voluntarios e involuntarios. Este sentimiento universal ha sido estudiado por investigaciones en campos tan diversos como la medicina, la economía, las neurociencias, la psicología o la biología evolutiva. Estas diferentes investigaciones han identificado un amplio rango de estímulos que producen felicidad (o infelicidad), entre los que se incluyen sucesos típicos que cualquiera podríamos imaginar como positivos o negativos, como ganar un premio, sufrir un divorcio o una enfermedad, etc. Sin embargo, estos estudios no han evaluado un posible factor clave determinante de la felicidad humana: cómo nos afecta la felicidad de los otros.
Los estados emocionales pueden ser transmitidos directamente de un individuo a otro por mimetismo o “contagio emocional”, por la copia de respuestas corporales emocionalmente relevantes, en concreto por la imitación de expresiones faciales observadas en los otros. Esta “transmisión de felicidad” persona a persona se ha estudiado y confirmado en numerosos estudios previos, pero poco se sabe sobre si la felicidad se transmite dentro de grupos sociales. El estudio que comentaremos en este artículo se centró en este aspecto, especialmente en si la felicidad no sólo se transmite a través de relaciones directas (amigos), sino también indirectas (amigos de amigos) y si existe algún factor geográfico o temporal que module la transmisión de este sentimiento en grupos sociales más grandes.
Metodología del estudio
Se evaluaron 4.739 personas durante 20 años (de 1983 a 2003). Los participantes del estudio pertenecen a la famosa cohorte de personas de Framingham (Massachusetts) que inicialmente se utilizó para un importante estudio sobre factores cardiológicos (de hecho el llamado “estudio de Framingham” estableció los actualmente de sobra conocidos factores de riesgo cardiovasculares y marcó un hito en la historia de la medicina). Además de evaluar estos factores relacionados con la salud del corazón, a esta muestra también se les realizaron otros estudios, como el que presentamos aquí. Los participantes del estudio acudían de manera periódica al centro donde se realizaba este estudio, y allí se recogían los datos clínicos, se realizaban las entrevistas y, en el caso de estudios como el cardiológico, se recogían analíticas o se realizaban exploraciones o pruebas.
Los investigadores escogieron a los participantes del estudio como el núcleo de personas en estudio, y a sus amigos, familiares, compañeros de trabajo, etc. como sus redes sociales. Estos miembros de las consideradas “redes sociales” fueron contactados cada 2 años para realizar un seguimiento. Se detectaron finalmente a 53.228 miembros de las redes sociales de los iniciales 4.739 participantes del estudio.
CY la pregunta clave que sin duda el lector se estará preguntando es: ¿cómo midieron los autores del estudio la felicidad? La felicidad fue considerada como un conjunto de emociones positivas experimentadas. Para mesurar esto se utilizó una escala estandarizada compuesta por cuatro cuestiones que evaluaban mediante preguntas directas al participante si había experimentado una serie de emociones o sentimientos durante la semana previa. Los sentimientos experimentados durante la semana previa que se preguntaban eran: “Me he sentido esperanzado sobre el futuro”, “He sido feliz”, “He disfrutado la vida”, “Me he sentido tan bueno y capaz como otras personas”. Estas cuestiones pertenecen a una escala más amplia (CES-D) que ha sido reconocida como válida y fiable para evaluar emociones positivas. Los autores equipararon estas emociones positivas al concepto de felicidad. Definieron, por tanto, la felicidad como una puntuación máxima en las cuatro cuestiones mencionadas anteriormente. Las puntuaciones variaban entre cero (raramente lo he experimentado) y 3 (lo he experimentado la mayoría del tiempo).
Los resultados del estudio mostraron que las personas felices tendían a estar conectados los unos a los otros. De hecho una persona tiene un 15.3% más de probabilidad de estar feliz si está conectada directamente con otras personas. En otras palabras, la soledad aumenta la infelicidad. Y se pudo comprobar que en este factor no solo influía el número de vínculos directos, sino también el de indirectos (personas no tan allegadas). También se observó que cada persona feliz vinculada a un participante del estudio aumentaba la probabilidad de experimentar felicidad por parte de dicho participante y que, en cambio, las personas no felices tenían muy poco o nulo efecto sobre la felicidad del participante.
Otro resultado interesante del estudio fue que se identificó como el principal determinante de la felicidad de una persona el haber experimentado felicidad en el periodo previo. Es decir, los individuos que en un periodo determinado del seguimiento estaban felices, tenían 3 veces más de probabilidad de estar felices en el siguiente periodo de seguimiento del estudio.
En la figura 1 hemos resumido los principales datos que ya se conocían y se habían estudiado sobre la felicidad y los que aporta el estudio que estamos comentando.
Así pues, aunque existen muchos y variados determinantes de la felicidad que dependen del individuo, podemos concluir que también influye de manera importante el que el individuo esté rodeado de personas felices. Con esta conclusión importante se demuestra que la felicidad no es meramente una experiencia individual o que depende de una decisión personal, si no que también es producto del sentimiento compartido y “contagiado” de un grupo de personas vinculadas.
Desde un punto de vista evolutivo y que nos ayuda a comprender la importancia del ser humano como individuo social, es interesante resaltar que tanto este estudio como muchos previos demuestran que las emociones tienen un rol social capital, ya que cuando los seres humanos experimentan emociones (del tipo que sean) tienden a mostrarlas. Así como la risa y la sonrisa, la felicidad puede tener un papel muy importante a nivel evolutivo, fomentando los vínculos sociales mediante la producción de sentimientos placenteros análogos, lo que refuerza el vínculo y la perpetuación de dicha relación social.
Los datos que aporta el estudio presentado
La felicidad es un fenómeno que se transmite por conexiones sociales, agrupándose en conjuntos de personas que se extiende hasta los amigos de los amigos (es decir, no relaciones directas).
La felicidad se extiende a lo largo de diferentes tipos de vínculos sociales (familia, vecinos, compañeros de trabajo, etc.).
Las características de las redes sociales predicen de manera independiente las personas que serán felices en el futuro.
(es decir, no relaciones directas).
La felicidad se extiende a lo largo de diferentes tipos de vínculos sociales (familia, vecinos, compañeros de trabajo, etc.).
Las características de las redes sociales predicen de manera independiente las personas que serán felices en el futuro.