AUTOESTIMA

lunes, 8 de noviembre de 2010

EL JENGIBRE

El jengibre puede resultar conocido para muchas personas, aunque la mayoría no sepan a ciencia cierta si sirve como condimento en sí o forma parte de algunas salsas y aderezos. Se trata de un alimento muy apreciado desde hace miles de años en la gastronomía de los países orientales que también es empleado por sus propiedades medicinales.



Esta hierba se cultiva en numerosas áreas de India, China y en casi todas las regiones tropicales de América y del continente africano. El jengibre es una atractiva planta con pequeñas flores amarillas y violetas que recuerdan a los lirios. Se usa como especia su raíz gruesa, la parte esencial de la planta, que se conoce con el nombre de rizoma, que es el que proporciona a los alimentos a los que se añade un sabor dulce e intensamente aromático, por lo que se emplea en numerosas preparaciones. Contiene una sustancia llamada gingerol, el responsable del sabor picante de este condimento.

Buenas digestiones

El jengibre se ha empleado durante muchos años con fines curativos gracias a sus componentes. Según indican los tratados de medicina tradicional china y ayurvédica india, resulta un buen tratamiento para combatir las malas digestiones que se acompañan de náuseas y vómitos. También ayuda a eliminar los gases y a mitigar los mareos.

La ingesta de jengibre se asocia a una reducción significativa de los niveles de triglicéridos y colesterol

Una fórmula excepcional para quienes sufren problemas digestivos es tomar una infusión de jengibre. Es sencillo y consiste en trocear una parte de rizoma y pulverizarlo. Se añade una cucharada sopera por cada taza de agua y se deja hervir entre tres y cinco minutos. La planta de jengibre también se emplea en afecciones respiratorias y actúa como laxante.

Potencial efecto hipocolesterolemiante

El jengibre y la cúrcuma, otro reconocido condimento, se han asociado en diversos estudios -la mayoría realizados en laboratorio- a una disminución del colesterol LDL (colesterol perjudicial) en sangre. En humanos, la investigación más reciente para comprobar el efecto hipocolesterolemiante es un estudio, doble ciego y controlado con placebo, llevado a cabo desde el Departamento de Farmacología de la Babol University of Medical Sciences, en Irán.

Se dividió a los pacientes con hiperlipidemias en dos grupos; los 45 pacientes del grupo de tratamiento recibieron cada día cápsulas de jengibre (tres gramos en total divididos en tres dosis) y los 40 pacientes del grupo placebo recibieron cápsulas de lactosa (tres gramos divididos en tres dosis), y siguieron el tratamiento ambos grupos durante 45 días.

Los investigadores comprobaron cómo el grupo que recibió el jengibre redujo de manera significativa los niveles de triglicéridos, colesterol y lipoproteínas de baja densidad (LDL). Los expertos, no obstante, aseguran que son necesarios más estudios que corroboren y reafirmen el potencial efecto hipocolesterolemiante del jengibre.

Dulce, picante y con toque amargo

El jengibre se adapta a muchas elaboraciones, tanto dulces como saladas. Como condimento se emplea en salsas, como la de soja o el curry, sopas y cremas, carnes, aves como las alitas de pollo con jengibre, pescados y derivados como el sushi, mariscos y hortalizas. También se utiliza para aromatizar postres de fruta, sobre todo manzanas y plátanos asados, así como para elaborar repostería (pasteles, tartas, galletas, bizcochos o panes dulces).

A la hora de añadir el jengibre es importante hacerlo en su justa medida, debido al intenso sabor y aroma que desprende. Conviene ir probando hasta lograr el punto deseado, ya que su sabor es muy fuerte, algo picante y muy aromático. Esta especia tiene como particularidad que según se cocina se torna agradable y pierde su sabor picante, pero nunca se desvanece su aroma.

FORMAS DE PRESENTACIÓN

El jengibre se puede adquirir fresco, seco, en conserva, confitado y hasta recubierto de chocolate y puede estar en distintos formatos; molido, cristalizado, cortado en lonchas o en palitos. El rizoma fresco de la planta se conserva bien en el frigorífico durante tres semanas sin pelar hasta el momento en el que se vaya a consumir. Para mejorar su conservación se puede mantener congelado durante meses.

El jengibre seco se conserva durante más tiempo que el fresco, sin embargo, con el tiempo puede ir perdiendo algo de olor y de sabor. Para que conserve sus propiedades medicinales y organolépticas -olor, aroma, sabor-, se ha de guardar en recipientes herméticos y almacenar en un lugar fresco y seco. La forma de presentación más utilizada es la del jengibre molido a partir del rizoma seco. También se puede encontrar el jengibre cristalizado, que son los trozos de rizoma seco, escarchados y recubiertos de azúcar.

Otra forma de adquirir el jengibre es en conserva, y recibe el nombre de tronco de jengibre. Los rizomas frescos están macerados en almíbar y se suelen conservar en tarros de cerámica a temperatura ambiente hasta abrir el envase. También se puede encontrar jengibre en infusiones, como aceite esencial o en cápsulas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario