AUTOESTIMA

lunes, 28 de enero de 2013

Reemplazar las grasas saturadas por las no saturadas reduce la enfermedad cardiovascular





El reconocido investigador en nutrición, el estadounidense Walter Willett, ha concluido que la sustitución de las grasas saturadas por las insaturadas es un aspecto de vital importancia en la prevención de la enfermedad cardiovascular.
Walter Willett, analizó los trabajos de investigación científica realizados en los últimos 40 años sobre la relación de las grasas nutricionales y las enfermedades cardiovasculares, concluyendo que no es la cantidad de grasas que contienen los alimentos lo que más influye en la prevención de la enfermedad cardiovascular, sino la composición de esas grasas. El investigador apunta que reducir el consumo de grasas saturadas solo resulta beneficioso si esas grasas se sustituyen por grasas insaturadas y ácidos grasos poliinsaturados. Las grasas poliinsaturadas bajan los niveles de LDL (colesterol malo) y suben los niveles de HDL (colesterol bueno). En cambio, una dieta baja en grasas saturadas pero en la que éstas han sido sustituidas por hidratos de carbono, es menos eficaz.
El cambio de la composición de las grasas en la dieta puede lograrse sustituyendo la mayor fuente de grasas saturadas como son los lácteos y la carne, por fuentes de grasa insaturada como los frutos secos, el pescado,la leche de soja y otros derivados de soja y aceite de oliva. Estos hallazgos han sido confirmados recientemente por los resultados de una revisión realizada por Cochrane, reconocido en todo el mundo por sus opiniones basadas en la evidencia.

Fuentes:
Willett WC. Las grasas alimentarias y la enfermedad cardíaca coronaria. J Intern Med 2012; 272:13-24.
Hooper L, Summerbell CD, Thompson R et al. Reducción o modificación de grasas en la dieta para prevenir la enfermedad cardiovascular. Cochrane Database Syst Rev. 2012; 5: CD002137.

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